13 diciembre 2006

LA VISIÓN ESCÉNICA

LA VISIÓN ESCÉNICA

Por: Jehymy Vasco
Fundación Cultural Teatro Experimental Fontibón T.E.F

En la pasada Muestra de Teatro Joven, realizada por la Corporación Colombiana de Teatro, tuve la oportunidad de observar la obra “La visita” del grupo Pandora Teatro, basada en el cuento de Eusebio Ruvalcaba. Una puesta en escena concebida para la sala y desarrollada por jóvenes que se están formando en el área de las artes escénicas -teatro y danza-. Después de ver este montaje me detuve a reflexionar sobre el tema “El papel del director y su visión”.

El director, como un ser humano integral, ético, observador, investigador, es el gran responsable de la concepción del espectáculo, los actores, la puesta en escena y la elección del tema. Tiene la mirada global del hecho teatral, guía el proceso creativo e intelectual del actor, haciéndole ver lo que él no ve y lo provoca para el encuentro del hecho creativo; para lograrlo debe conocerlos, propiciarles la atmósfera correcta para que surja lo verdadero, lo irresistiblemente lleno de vida, por lo tanto, la construcción de su mundo interior e intelectual tiene que estar cargado de conocimientos y experiencias de vida, saber cuál es el momento indicado para retener o soltar, que herramientas entrega y como las entrega, el director es quien analiza y construye el camino de todos los que participan en una puesta en escena.

El director debe tener claro el sentido de toda la obra, asimila y comprende el mundo del autor, tiene el conocimiento previo de todas las intenciones, observa la obra original, la analiza y le da una nueva dimensión, la reproduce de una manera transformada, contribuyéndole al crecimiento de la misma. El paso más difícil para un director, es saber como llevar los conceptos intelectuales a lo pragmático y que a través de este proceso se logre vislumbrar en el escenario el Cómo, el Qué y el Por Qué de la producción artística.

El Cómo, es el procedimiento creativo que tiene el director para contar una historia, utilizando herramientas que permitan su desarrollo; de ahí el cuidado en la escogencia de los elementos plásticos, sonoros, escenográficos, entre otros. Lo interesante es que cada uno de ellos signifiquen en el escenario, y no se conviertan en un simple adorno. En este sentido, la obra La visita por algunos momentos logra imágenes y situaciones interesantes, que no se desarrollan porque se fragmentan al introducirles coreografías, coros y temas musicales que no contribuyen a su crecimiento.

El Qué, esta ligado al concepto global que el director tiene sobre el tema o la historia que quiere llevar a cabo; saber lo que realmente quiere decir se tiene que ver reflejado en la construcción hilada de una historia, que actúa como metáfora para entender la realidad. Es así como el teatro a través de su lenguaje acerca al hombre a su realidad, lo enfrenta y lo cuestiona; para encontrar un espacio de auto-reflexión y confrontación, un acercamiento a la vida que ya conoce pero que en el escenario va a encontrarla de una manera decantada, con una concentración de espacio-tiempo y de un nivel energético más intenso que en la vida cotidiana. Esa realidad transformada a la que me refiero, es la que en varios momentos pierde continuidad en la obra La Visita, ya que el lenguaje utilizado en la mayoría de la obra se vuelve sonoramente cotidiano.

El Por Qué. Los directores teatrales exponen una preocupación o una necesidad común de interés general, y que a través del trabajo del actor y la composición estética, logran llevar una puesta en escena que mueve un problema esencial para el público. En el caso de La Visita la historia esta contada de forma lineal excepto por la irrupción de imágenes de los cuadros de la parte anterior del escenario, el diálogo manejado por los dos personajes “ñeros” se convierte en momentos anecdóticos de cada uno y no trascienden a un problema real y concreto que afecta a una comunidad. La historia no va más allá de lo que narra el texto literario, además no encuentro una relación de lo que están viviendo los personajes “ñeros” con todo lo que quieren criticar frente al tema del consumismo y los medios de comunicación.

El hecho teatral tiene la tarea de introducir al espectador en un mundo de tensión entre un sueño-despierto, debe propiciar el interés a través de la transformación en el escenario. El teatro no debe convertirse en una pesada y aburrida cotidianidad, y el responsable para que esto no ocurra es el respetado señor director.

“Dirigir. La mitad de dirigir es, por supuesto, ser un director, lo que significa hacerse cargo, tomar decisiones, decir “Sí” o “No”, tener la última palabra. La otra mitad de dirigir es mantener la dirección correcta. Aquí el director se convierte en un guía, lleva el timón, tiene que haber estudiado las cartas de navegación y tiene que saber si lleva rumbo norte o rumbo sur”

(Peter Brook. Del libro Provocaciones.)

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